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Joven Wayúu anhela servir a su país como soldado profesional

Crónica de vida

23 de febrero de 2018

Desde Uribia La Guajira, Fleider Vanegas Jusayú, indígena de la comunidad Wayúu, llegó para cumplir su sueño de ser Soldado Profesional.
Joven Wayúu anhela servir a su país como soldado profesional Procedente de la Ranchería Wasachein, el futuro Soldado Profesional Fleider Vanegas, viajó más de mil kilómetros con la ilusión de servir a su país y enorgullecer a su familia. Prensa ESPRO
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Fleider Vanegas recuerda que cuando era apenas un niño le prometió a su mamá que sería un soldado, esa promesa la hizo varias veces, cada vez que Fleider veía un grupo de militares, recordaba que quería ser como ellos. Dice que muchas madres se atemorizan ante la idea de ver a sus hijos en las filas del Ejército, pero ella no, la señora Cecilia Vanegas considera todo un orgullo ver a su hijo portando el uniforme.

Fleider creció junto a sus 8 hermanos en la ranchería Wasachein, a 15 kilómetros del casco urbano de Uribia en el departamento de La Guajira. Allá donde las temperaturas alcanzan hasta 40C y el agua escasea gran parte del año.

Pese a las dificultades propias de esta región del país, sus costumbres, tradiciones y gastronomía representan una cultura ancestral de enorme valor nacional.

De su familia aprendió a respetar y dignificar las tradiciones de su pueblo, pero fue sin duda su madre la que le entregó la lección más importante: el respeto por el otro, la solidaridad y ese deseo permanente de alcanzar lo que uno se propone, comenta.

De su mamá y su abuela Rosa María admira la fortaleza y capacidad para seguir adelante en medio de las adversidades. Asegura que las ha visto trabajar sin tregua desde que era niño y que ellas son el motor de su vida.
Cuenta entre risas que desde los 16 años quería prestar su servicio militar. Afanado fue a presentarse a la Décima Brigada Blindada en La Albania La Guajira, pero como era de esperarse, no fue admitido. A los 17 años repitió la hazaña y de nuevo tuvo que regresar a casa.

Al alcanzar la mayoría de edad, se presentó nuevamente en la Décima Brigada Blindada, esta vez acompañado por su madre y fue ella misma quien lo entregó a su comandante como hiciere la mismísima Simona Duque de Alzate al entonces Teniente Coronel José María Córdova. Esta vez no eran cinco hijos sino uno sólo, pero sin duda representa el mismo gesto de patriotismo. Afirma que la vio llorar mientras se alejaba; pero sus lágrimas no eran de tristeza sino de orgullo.

Fue asignado al Grupo de Caballería Blindado Mediano General Gustavo Matamoros DCosta. Gracias a su vocación de servicio y su talento para imitar a reconocidos artistas nacionales y extranjeros empezó a participar de las actividades que realiza el Ejército Nacional en beneficio de las comunidades. Lo mejor de hacer parte de este grupo es el apoyo que se le brinda a la población civil - asevera - y lo más significativo continúa - es ver la sonrisa en el rostro de las personas.

Desde muy pequeño desarrolló el talento para cantar y para componer. Recuerda que su abuela escuchaba vallenatos y rancheras en un pequeño radio de pilas y desde ahí empezó su pasión por la música. No podía ver a los artistas; pero trataba de imitar sus voces y al parecer, le iba muy bien en esta labor.

Dice que su segunda pasión, después del Ejército, es la música. Esta pasión hace parte de sus raíces, pues es precisamente en Uribia donde se celebra el Festival de la Cultura Wayúu. Durante este festival se resaltan las costumbres ancestrales y se exhiben, entre bailes y música, las artesanías y platos típicos para conservar sus tradiciones milenarias.

Aún no había terminado su servicio militar cuando se le presentó la oportunidad de iniciar el curso de formación para prepararse como Soldado Profesional. No había duda, desde niño había anhelado ser parte del Ejército y ésta era su oportunidad. El entrenamiento ha sido arduo y exigente; pero merece el mayor esfuerzo, asegura.

Ahora, con 19 años y a menos de dos meses de graduarse como Soldado Profesional, reconoce que el camino recién empieza y que su entrenamiento en la Escuela de Formación de Soldados Profesionales (ESPRO) sumado a los valores esenciales de la vida del Wayúu (integridad, respeto por la vida, solidaridad, etc.), le ayudarán a cumplir la importante misión de servir a Colombia.
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